
Hubo concejales que llevaron papeles. Otros, mate. Y más de uno, pañuelitos… porque lo de la Jefa de Gabinete de Olavarría fue para llorar de risa.
Sí, hablamos de Griselda Blanco, más conocida en el ambiente como Mecha Landívar, que debió acudir al recinto del Concejo Deliberante a rendir cuentas por el ya célebre Chichita’s Gate.

¿De qué se trata? De Chichita’s House, claro. La casa de la difunta suegra. Esa misma que, casualmente, aparece alquilada a una médica amiga del poder camporista. Hasta ahí, ponele. El problema es que no queda nada claro quién paga el alquiler, cómo, ni por qué. Un enigma inmobiliario digno de Netflix… pero versión Olavarría.
Ahora, lo verdaderamente desopilante no es el alquiler brumoso, ni la casa heredada, ni la amiga del poder. No. Lo que hizo estallar carcajadas fue ver a una funcionaria de semejante calibre explicando todo esto mientras dice que responde a “anónimos de IA”.
Sí. Inteligencia Artificial. ChatGPT, Skynet o el horóscopo chino, no quedó claro.
La Jefa de Gabinete, responsable política del corazón del Ejecutivo, discutiendo con bots imaginarios. Kafka un poroto. ¿Gobierno digital? No: gestión delirante.
Dicen que si el río suena, agua trae. Y acá el río hace ruido, chapotea… y viene con factura impaga.
𝙾𝚀𝚂 | 𝚅𝚎𝚌𝚒𝚗𝚘𝚜 𝚚𝚞𝚎 𝚗𝚘 𝚌𝚘𝚖𝚙𝚛𝚊𝚗 𝚛𝚎𝚕𝚊𝚝𝚘𝚜.
#ChichitasGate #ChichitasHouse #MechaLand #JefaDeGabinete #Olavarría #LaCampora #GestionBerreta #AnonimosDeIA #SiElRioSuena #VecinosSinRelato