
Hay leyes que existen para algo, no para decorar bibliotecas municipales.
La Ley 14656 de Empleados Municipales de la Provincia de Buenos Aires es bastante clara:
“UN EMPLEADO MUNICIPAL NO PUEDE SER PROVEEDOR DEL MUNICIPIO”.
La Ley Orgánica de las Municipalidades de la Provincia de Buenos Aires tampoco deja mucho margen para la creatividad: “CONCEJALES Y FUNCIONARIOS NO PUEDEN PRESTARLE SERVICIOS AL ESTADO MUNICIPAL”.
Traducido al castellano que entiende cualquier vecino: si trabajás en el Municipio, no podés facturarle al Municipio. No parece tan difícil.
Hace un tiempo el kirchnerismo local armó un escándalo gigantesco contra el exconcejal Frías, porque una panadería vinculada a su familia vendía productos al Municipio.
El detalle que convenientemente se olvidaban de mencionar era este: Frías no era el dueño directo. La panadería estaba en sucesión y él era uno de los herederos., su papá había fallecido.
Es decir: no salió a inventar un negocio para facturarle al Estado.
Pero comparado con lo que empieza a verse ahora, aquello parece casi una travesura menor.Porque en los pasillos municipales hay un nombre que empieza a repetirse cada vez más: Gaby Lyon.

Lyon es proveedor del Municipio. Su rubro: máquinas viales. Trabajos, servicios, facturación. Todo normal, hasta ahí.
El problema aparece cuando se suma el otro rol.
Según relatan empleados del área, Lyon pasaría todas las mañanas en Obras Públicas.
Pero no como proveedor, COMO JEFE!.
Organizaria tareas, indicaria qué se hace y qué no, repartiria órdenes. Y se movería con la tranquilidad de quien no espera que nadie le pregunte qué hace ahí.
Es decir: cobra como proveedor… pero se comporta y cobraría como funcionario, un combo interesante.
En Olavarría hay vecinos que pagan impuestos para mantener el Estado. Pero aparentemente también pagan para mantener proveedores que dirigen el Estado.
En Obras Públicas el clima no es el mejor, varios trabajadores aseguran estar hartos de recibir órdenes de un proveedor, muchas veces de mala manera.
Pero casi nadie habla. ¿Por qué? Porque dicen tenerle miedo a Gaby Lyon y a los intendentes. Sí, en plural, porque por si algún vecino se distrajo con el relato oficial, en Olavarría siguen gobernando tres.
Lyon además mantiene una relación muy cercana con Fundicheli Wesner
También arrastra recuerdos de gestiones anteriores: proyectos de viviendas que, según se comenta desde hace años en los pasillos municipales, terminaron rodeados de desvíos de fondos que jamás quedaron demasiado claros.
Radical de origen, dicen que durante esas gestiones no encontraba espacio para hacer chanchullos, claro!, ahora el escenario cambió y parece haber encontrado algo mejor: SER Y COBRAR COMO PROVEEDOR… Y FUNCIONARIO AL MISMO TIEMPO.
Un modelo de negocio interesante, militar, hacer campaña y después acomodarse cerca de la caja.
Curiosa evolución también para La Cámpora.
Antes denunciaban incompatibilidades, ¡Las gritaban! ¡Las señalaban con el dedo!
Ahora parece que el problema no es la incompatibilidad, el problema es quién la comete.
Mientras tanto, en Obras Públicas los trabajadores ven todos los días lo mismo:
un proveedor que entra, ordena y se mueve como si el área fuera suya y nadie dice nada.
Porque cuando el poder se siente impune, las leyes dejan de ser reglas, Pasan a ser decoración institucional.
Y en Olavarría, curiosamente, a La Cámpora antes le molestaban los Cats, y también los Lyons.
Salvo el que merodea la caja municipal.
𝙾𝚀𝚂 | 𝚅𝚎𝚌𝚒𝚗𝚘𝚜 𝚚𝚞𝚎 𝚗𝚘 𝚌𝚘𝚖𝚙𝚛𝚊𝚗 𝚛𝚎𝚕𝚊𝚝𝚘𝚜.
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