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Olavarría quiere saber

LA LIBERTAD NO AVANZA… AL MENOS EN OLAVARRÍA.

January 30, 2026

En Olavarría hay consignas que se repiten como mantra… hasta que llega la hora de votar. Ahí, mágicamente, la Libertad no avanza. Se frena, gira y vota con La Cámpora. Sin pudor y sin rubor.

Esta vez fue en la modificación de la composición de Mayores Contribuyentes, una jugadita técnica que, traducida al idioma del vecino, significa una sola cosa: más impuestos. Y no es un hecho aislado. Es la antesala del impuestazo que se viene. El tablero preparado para meter la mano en el bolsillo del vecino con mayoría asegurada y cara de trámite administrativo.

La ecuación es simple y conocida. La Cámpora necesita plata, sube impuestos. ¿Quién paga? El vecino que labura. No el planero, no el militante rentado, no el amigo del poder. El que se levanta temprano y llega justo a fin de mes.

Lo llamativo es que La Libertad Avanza acompañó ese objetivo. Votó a favor. Sí, leyó bien.

Y qué casualidad tan pintoresca que parecería ser que la semana pasada Celeste Arouxet compartió un “super asado” con Valicenti. Qué coincidencia temporal. Qué sincronía política. ¿Habrá sido entre tira de asado y achura donde se cerró el acuerdo para sumar votos en el Concejo de Delirantes?

Porque Celeste ya tiene experiencia en esto de ir y venir según dónde haya poder. Lo hizo en 2021. Lo repitió en 2023. Campañas que no se financiaron solas, claro. VALICHANTI puso la estructura… pero el dinero, adivinen de dónde creen que salió. En los pasillos donde se planea la política se supone que de nuestro queridísimo César Elhongo, ex presidente de la Unión Industrial.
El mismo Longo que jugaba en contra de Galli cuando no lo tenía enfrente, pero cuando se daba vuelta, le daba palmaditas y sonrisas. Industrial de discurso público, operador de pasillo privado.

El objetivo fue siempre el mismo: dividir votos entre el PRO y LLA para que La Cámpora se quede con el Municipio. Estrategia vieja, pero efectiva cuando no alcanza para ganar limpio.

Hoy el panorama cambia. Desde Nación ya tomaron nota: Arouxet no mide ni tiene carisma. Y cuando el poder se escapa, Celeste hace lo que mejor sabe hacer: vuelve a VALICHANTI.

No es Olavarría lo que le importa. Es el poder.

Y para rematar, sale un comunicado que roza el absurdo:
“El partido libertario de Olavarría expresa su total y absoluto repudio a la reciente votación realizada por los concejales de La Libertad Avanza”.

¿En qué quedamos?
Te juntás a comer con el operador, negociás, votás a favor, te haces  la libertaria y terminas siendo una mas de la CASTA?. Eso no es política. Eso es hipocresía.

Celeste, el vecino no es tonto. Ya no cree.
Y cuando la careta cae, no hay comunicado que la vuelva a pegar.

Díganle chau a Celeste.

𝙾𝚀𝚂 | 𝚅𝚎𝚌𝚒𝚗𝚘𝚜 𝚚𝚞𝚎 𝚗𝚘 𝚌𝚘𝚖𝚙𝚛𝚊𝚗 𝚛𝚎𝚕𝚊𝚝𝚘𝚜.