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Olavarría quiere saber

lTECO: La educación en retroceso, la gestión en exhibición

October 16, 2026

Cuando la gestión pierde el rumbo, hasta los simuladores 7 donado para formar estudiantes habría terminado lejos de las aulas. Los salarios se demorarían, las cuentas generarían interrogantes y los materiales pedagógicos no estarían disponibles como deberían. En ITECO, las preguntas se acumulan mientras las respuestas siguen pendientes.

ITECO supo cumplir una función importante para la comunidad. Por eso preocupa lo que estaría ocurriendo hoy. Nos hubiera gustado no tener que volver sobre el tema, pero la situación que nos llega merece explicaciones.

Empecemos por el simulador de retroexcavadora donado por Cementos Avellaneda para la formación de los estudiantes. El equipo habría sido trasladado a la Expo Produce y, una vez terminada la exposición, en lugar de regresar a las aulas, habría terminado en el Museo de Ciencias.

Una herramienta donada para enseñar, lejos de quienes necesitan utilizarla. ¿Cuál es la lógica?

Y no sería el único problema. Otros insumos pedagógicos tampoco estarían disponibles como corresponde, dejando a docentes y alumnos sin materiales necesarios para desarrollar las actividades educativas. Si esto se confirma, no hablamos solamente de un simulador fuera de lugar, sino de recursos esenciales que no estarían cumpliendo su función.

Mostrar equipamiento en una exposición puede servir para difundir una institución. Privar a estudiantes y profesores de herramientas para aprender y enseñar es otra cosa. La prioridad debería ser el aula, no la vidriera.

Y en este punto también nos gustaría conocer la posición de las empresas que forman parte de ITECO, entre ellas Cementos Avellaneda y Loma Negra. ¿Qué opinan de esta situación? ¿Están al tanto de lo que estaría sucediendo? ¿Comparten las decisiones que se estarían tomando o tienen algo para decir? Si conocen estos problemas y no intervienen, ¿cuál es entonces su compromiso con la institución, con sus estudiantes y con la formación de los futuros trabajadores? Son preguntas legítimas para empresas que forman parte de un espacio educativo cuya función debería ser una prioridad.

A esto se sumarían las demoras salariales. Según la información que nos llegó, empleados y docentes estarían cobrando fuera de término. La explicación que habrían recibido apuntaría a que el banco todavía no habría habilitado el dinero.

¿En pleno 2026 seguimos con estas explicaciones? Un inconveniente bancario puede ocurrir. Precisamente por eso corresponde informar qué pasó, cuándo se regularizaron los pagos y qué medidas se tomaron para evitar nuevas demoras. Mientras tanto, los trabajadores tienen cuentas que pagar y obligaciones que no esperan a que alguien resuelva un trámite.

Lo más significativo es que el malestar no distinguiría posiciones internas: tanto docentes alineados con la nueva gestión camporista del instituto como aquellos que no están de acuerdo con ella se lamentarían por lo que está sucediendo. Cuando las diferencias políticas no impiden compartir la preocupación por el presente de una institución educativa, la conducción debería prestar atención.

También hay interrogantes sobre la apertura de dos nuevas carreras que tendrían menos de diez alumnos cada una.

Ampliar la oferta académica puede ser positivo, pero exige planificación, evaluación de la demanda y números claros. Cada carrera implica docentes, horas de trabajo, servicios y materiales. Si los ingresos no alcanzan para cubrir los costos, alguien debe explicar cómo se sostiene esa diferencia.

No hace falta un posgrado para entenderlo: si entra menos dinero del que sale, tarde o temprano la cuenta pasa factura. Y la pregunta es inevitable: ¿quién termina pagando las consecuencias?

ITECO necesita respuestas concretas. ¿Dónde está el simulador donado para las clases? ¿Por qué se demorarían los salarios? ¿Qué evaluación económica se hizo antes de abrir las nuevas carreras? ¿Cuál es el estado real de las cuentas? ¿Por qué no estarían disponibles todos los materiales pedagógicos necesarios para docentes y estudiantes?

No son preguntas caprichosas. Se trata de recursos educativos, salarios y decisiones de gestión que afectan a una comunidad entera.

Desde OQS esperamos que quienes conducen el instituto puedan corregir el rumbo. Pero la esperanza no reemplaza a la gestión, y los anuncios no solucionan los problemas.

Si los equipos se alejan de las aulas, los materiales faltan y los salarios se demoran, no alcanza con mirar para otro lado ni con atribuir las dificultades a terceros. Hace falta explicar qué está pasando y demostrar qué se está haciendo para resolverlo.

Gestión Cámpora: mucho para explicar y demasiado en juego como para seguir mirando hacia otro lado.

𝙾𝚀𝚂 | 𝚅𝚎𝚌𝚒𝚗𝚘𝚜 𝚚𝚞𝚎 𝚗𝚘 𝚌𝚘𝚖𝚙𝚛𝚊𝚗 𝚛𝚎𝚕𝚊𝚝𝚘𝚜.