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Olavarría quiere saber

Mucho locro y poca gestión: el acto patrio que pareció un acto infantil.

May 28, 2026

Pasó un nuevo 25 de Mayo y la gestión de Maxi García Wesner volvió a emocionarnos… como esos actos de primaria donde actuaban los nenes de vendedor ambulante, dama antigua o negrito del candombe.

Solo que esta vez los disfraces eran más caros y los actores cobraban sueldo municipal.

Porque lo del domingo no fue un acto patrio.

Fue una representación escolar del kirchnerismo local.

Y como toda obra infantil bien organizada, cada personaje tenía su papel perfectamente aprendido.

Los concejales haciendo de “vecinos humildes”.

Los funcionarios jugando a ser “populares”.

Los militantes revolviendo locro con cara de “mirá qué sencillos somos”.

Parecía faltar solamente la maestra jardinera acomodando escarapelas.

La esquina de Rivadavia y San Martín se convirtió en el SUM municipal del relato. Todo preparado. Todo actuado. Todo prolijito.

Y ahí apareció la compañía dirigida por César Valichanti, ejecutando la coreografía con precisión escolar.

“Vos revolvé la olla.”

“Vos sonreí para la foto.”

“Vos abrazá jubilados.”

“Y cuando entre Maxi… todos actúan humildad.”

Porque claro, el protagonista también tenía su entrada teatral.

Y entonces apareció García Wesner.

Con la misma naturalidad de un nene entrando al acto con galera de cartulina y cara de “mamá sacame una foto”.

Plato en mano. Sonrisa ensayada. Caminata medida. Comiendo locro “con el pueblo”.

Tan actuado que por momentos parecía que en cualquier momento arrancaba:

🎶 “¡Viva la patria!” 🎶

Pero hay un detalle que explica por qué montan esta obra de teatro en pleno centro y no en los barrios.

Según cuentan, en varios barrios la cosa ya no está tan amigable.

Parece que la gestión “popular” perdió bastante popularidad cuando las promesas de campaña quedaron archivadas junto a la gestión.

Y claro… actuar humildad en Rivadavia y San Martín es bastante más cómodo que caminar barrios donde el enojo ya no se disimula.

Porque lo único que parece haber crecido en estos tres años no son las soluciones.

Son los referentes barriales descontentos.

Cada vez más vecinos cansados del abandono, de las promesas recicladas y de la política de la foto.

Entonces hacen lo que mejor saben hacer:

escenografía.

Porque el kirchnerismo local entendió algo hace tiempo:

si no podés mostrar gestión… por lo menos montá espectáculo.

Pero el problema de estas actuaciones infantiles es que los vecinos ya crecieron.

Y ya no se creen el decorado.

Porque detrás de la olla popular y la actuación berreta hay algo bastante ofensivo: creen que con un plato de locro alcanza para distraer a la gente de la falta de gestión.

Como si el vecino fuera un alumno de primer grado al que le mostrás una escarapela y se olvida del hospital, de las calles destruidas, del barro, de la inseguridad y del abandono.

Y no.

La gente fue, sí.

Comió, claro.

Pero también observó.

Y mientras los funcionarios jugaban a ser humildes por una tarde, muchos llegaron a la misma conclusión:

la única actuación convincente de esta gestión… es hacerse los sorprendidos cuando la ciudad se cae a pedazos.

Porque podrán disfrazarse de pueblo,

podrán actuar cercanía,

podrán ensayar sonrisas frente al espejo…

pero hay algo que sigue saliendo horriblemente mal:

la gestión.

Y como en todo acto escolar demasiado repetido…

el público ya sabe cuándo los chicos están actuando.

𝙾𝚀𝚂 | 𝚅𝚎𝚌𝚒𝚗𝚘𝚜 𝚚𝚞𝚎 𝚗𝚘 𝚌𝚘𝚖𝚙𝚛𝚊𝚗 𝚛𝚎𝚕𝚊𝚝𝚘𝚜.

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