
Si la rampa tiene ganas de funcionar
En Olavarría, viajar en colectivo debería ser un derecho. Para algunas personas con discapacidad, sin embargo, parece convertirse en una carrera de obstáculos. Y sin siquiera haber subido.

Vecinos hicieron llegar a OQS un reclamo por presuntas fallas en las rampas de accesibilidad de unidades de TUBUS y LAS SIERRAS, las empresas que prestan el transporte público de la ciudad.
La imagen recibida acompaña una denuncia que merece algo más que indiferencia: ¿de qué sirve que un colectivo tenga rampa si, cuando una persona la necesita, no funciona?
Porque poner una rampa en un pliego, exhibirla en una unidad o marcarla con el símbolo internacional de accesibilidad queda muy lindo en los papeles. Pero si no permite subir y bajar, la inclusión se queda en la parada.
Y acá no se trata solamente de las empresas. La Municipalidad de Olavarría es la autoridad concedente del servicio y tiene responsabilidades de fiscalización. La Ley 10.592, la Ley 24.314, el Decreto 914/97, la Ordenanza 4356/18 y el pliego de concesión conforman parte del marco normativo que debe tenerse en cuenta.
Entonces, aca viene la pregunta: ¿qué controles está realizando el Municipio para garantizar que las rampas funcionen?
¿Se inspeccionan las unidades? ¿Se aplican medidas preventivas o sanciones cuando corresponde? ¿O hay que esperar a que una persona con discapacidad quede varada para descubrir que el colectivo era accesible solamente en el folleto?
La accesibilidad no es un favor de TUBUS, de LAS SIERRAS ni de ningún funcionario. Es un derecho.
Y cuando ese derecho depende de si una rampa decide funcionar, lo que falla no es solamente un mecanismo: falla el servicio que debería garantizar igualdad.
Desde OQS esperamos respuestas. Porque para vender humo ya hay suficientes paradas.
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