
Otra vez lo mismo. Dos gotas, un poco de viento… y en Olavarría se suspenden las clases.
La decisión, como siempre, baja desde la Jefatura Distrital. Suspender es rápido. Pensar consecuencias, no tanto. Porque acá ya no estamos hablando de una medida aislada. Estamos hablando de algo más profundo: la construcción de una cultura.
La cultura del no estudio. La cultura de que ante la mínima dificultad, se cancela. De que el esfuerzo es negociable. De que cumplir es opcional. Y eso, tarde o temprano, pasa factura.

Porque el pibe que hoy aprende que por una lluvia no va a la escuela, mañana naturaliza que por cualquier excusa tampoco va a trabajar.
Se forma una lógica peligrosa: si molesta, si incomoda, si requiere esfuerzo… se suspende.
Ahora, lo que no dicen:
No todas las escuelas están mal. Hay establecimientos que están en condiciones, que podrían abrir y dar clases con normalidad.
Pero tampoco abren.
¿Por qué? Porque nivelan para abajo. Para que no queden expuestas las que sí están destruidas. Para que no se note la diferencia entre las que funcionan y las que se caen a pedazos. Para que el problema estructural no quede en evidencia.
Entonces la solución es simple: si unas no pueden, no abre ninguna. Igualdad… pero para abajo.
Mientras tanto, siguen las preguntas incómodas: ¿Las escuelas están tan mal que no soportan una lluvia? ¿El transporte es un desastre imposible de corregir? ¿El SAE (Sistema Alimentario Escolar) necesita que cierren las puertas para ahorrarse entregar el desayuno? O peor aún: ¿es más fácil cerrar todo antes que hacerse cargo de los problemas?
Porque mientras algunos celebran el “día libre”, hay chicos que pierden mucho más: Pierden contenido, pierden hábitos, pierden disciplina. Y también pierden el desayuno de todos los días.
Pierden algo clave: la idea de que el estudio es un compromiso.
Después, cuando el mercado laboral exige responsabilidad, horarios y constancia,
nos preguntamos qué pasó. No pasó nada de golpe. Se fue construyendo, decisión tras decisión.
En Olavarría no solo se suspenden clases, se está suspendiendo, de a poco, la cultura del esfuerzo.
𝙾𝚀𝚂 | 𝚅𝚎𝚌𝚒𝚗𝚘𝚜 𝚚𝚞𝚎 𝚗𝚘 𝚌𝚘𝚖𝚙𝚛𝚊𝚗 𝚛𝚎𝚕𝚊𝚝𝚘𝚜.
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