Casamayor dijo lo que muchos ya sabían y nadie se animaba a contar: en La Libertad Avanza Olavarría hay aprietes, amenazas y expulsiones para el que no se alinea.

¿Y qué hizo el espacio local? Sacó un comunicado… confirmándolo todo.
La mejor prueba de que la concejal no mentía.
Arouxet, Lazcano y Di Salvo quisieron dar un manotazo de “unidad” y terminaron haciendo lo único que saben: romper.
Porque no saben construir. Saben mandar.
Saben señalar.
Saben expulsar.
Lo mismo que decían venir a combatir.
Pero el trasfondo es peor: esa torpeza los dejó sin control del espacio.
Hoy no conducen, administran lo que otros deciden.
Y Di Salvo no aparece como socio, aparece como interventor político de un armado que no supieron sostener ni hacia adentro ni hacia afuera.
Cuando alguien no piensa igual, no se debate: se lo limpia.
Cuando alguien incomoda, no se discute: se lo amenaza.
Así se pierde poder.
Así se termina corriendo del tablero a quienes se creían jefes.
Y en el medio de todo eso, Lazcano con doble cargo:
PAMI y Concejo Deliberante.
Casta con discurso libertario.
El combo completo.
De acá a 2027 hay algo que van a tener que aprender por las malas:
para ser una opción real en Olavarría no alcanza con gritar en un micrófono
ni jugar al revolucionario en redes.
Hay que escuchar.
Hay que dialogar.
Hay que representar a los votantes en serio, no al ego propio.
Lo mismo vale para Galli y su banda:
si quieren volver a ser algo más que un recuerdo gastado,
van a tener que construir y dejar lastre afuera.
La política no se arma con patotas.
Se arma con proyectos.
Y hoy, lo único que están construyendo
es su propia implosión.
𝙾𝚀𝚂 | 𝚅𝚎𝚌𝚒𝚗𝚘𝚜 𝚚𝚞𝚎 𝚗𝚘 𝚌𝚘𝚖𝚙𝚛𝚊𝚗 𝚛𝚎𝚕𝚊𝚝𝚘𝚜.
#Olavarría #LaLibertadAvanza #Casamayor #Arouxet #Lazcano #DiSalvo #Casta #PAMI #HCD #PolíticaLocal