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Olavarría quiere saber

OLAVARRÍA: PARA FRENAR EL ABIGEATO, WESNER MANDÓ A PONER TIERRA…

October 27, 2026

Tres años de gestión y todavía nos sorprenden.

Hay que reconocerle algo a la gestión de Maximiliano Wesner: cuando uno cree que ya lo vio todo, aparece una nueva idea municipal que obliga a recalcular los límites de la imaginación. Tres años gobernando Olavarría y todavía no terminamos de entenderlos. Esta vez, la creatividad llegó con pala, camión y montículos de tierra.

Según publicaron medios locales, el Municipio bloqueó unos 800 metros de la calle ubicada detrás del terraplén del barrio CECO I, entre las avenidas Pellegrini y La Rioja. ¿El contexto? Los gravísimos hechos de abigeato registrados en la zona y la preocupación de los productores rurales.

¿Y la respuesta municipal? Tierra. Mucha tierra.

No sabemos si la idea es frenar a los delincuentes, complicarles el recorrido, clausurar el camino o conseguir que las vacas se sientan un poco más protegidas. Lo que sí sabemos es que, ante un problema serio, la solución elegida parece salida de una reunión en la que alguien dijo: «¿Y si les ponemos un montículo?». Y, por alguna razón que todavía desconocemos, nadie respondió: «Pará, ¿en serio?».

Porque el asunto es bastante más grave que una calle bloqueada. Los productores necesitan seguridad, prevención, investigación y respuestas concretas. No están pidiendo una obra de arte con tierra colorada ni una nueva atracción turística para recorrer los caminos rurales. Quieren trabajar sin vivir pendientes de que les roben animales.

Entonces, las preguntas son inevitables: ¿qué se busca conseguir exactamente con esta medida? ¿Cómo se supone que va a impedir el abigeato? ¿Qué pasa con los accesos alternativos? ¿Hay un plan de seguridad rural detrás de esta decisión o la estrategia termina donde empieza el montículo?

Quizás haya una explicación técnica que todavía no conocemos. Sería bueno que el Municipio la diera. Porque, hasta ahora, lo que trascendió es una calle cerrada con tierra frente a un problema delictivo que exige bastante más que mover suelo de un lado al otro.

Y acá es donde aparece esa capacidad tan particular de esta gestión para sorprendernos. Tres años. Tres años de decisiones, anuncios y discursos. Uno supondría que a esta altura ya habría aprendido a reconocer el método Wesner. Pero no: siempre hay una nueva ocurrencia esperando a la vuelta de la esquina. O, en este caso, detrás de un montículo.

Si la fórmula para resolver los problemas de Olavarría consiste en tapar el camino por donde podrían circular los delincuentes, habrá que empezar a mirar con otros ojos las obras de movimiento de suelo. Capaz que no eran simples trabajos de tierra: ¡eran política de seguridad!

Ahora bien, una cosa es hacer un chiste con una medida insólita y otra muy distinta es olvidar por qué se tomó. El abigeato no es gracioso. La preocupación de los productores tampoco. Lo que resulta difícil de tomar en serio es que, frente a semejante problema, la respuesta municipal conocida hasta ahora sea una barrera de tierra y un montón de interrogantes.

No sabemos qué están buscando. De verdad. Pero, después de tres años, ya ni siquiera nos sorprende que nos sorprendan.

𝙾𝚀𝚂 | 𝚅𝚎𝚌𝚒𝚗𝚘𝚜 𝚚𝚞𝚎 𝚗𝚘 𝚌𝚘𝚖𝚙𝚛𝚊𝚗 𝚛𝚎𝚕𝚊𝚝𝚘𝚜.