
El nuevo cuento de la gestión
La política local tiene una habilidad mágica: logra que el mismo problema sea una catástrofe o una bendición incomprendida, según de qué lado del escritorio se sienten.

Salió Griselda Blanco en la radio local a explicarnos los números del municipio y nos quedamos conmovidos. Según la funcionaria, la gestión tiene déficit pero porque “piensan en el vecino” y porque gobernar con el contexto económico y el Gobierno Nacional actual es una misión imposible.
¡Qué memoria tan selectiva! Cuando gobernaban los otros, la inflación y los problemas económicos eran prueba irrefutable de inutilidad. Ahora que gobiernan los propios, las dificultades son una injusticia del destino que merece la empatía de todos los olavarrienses.
Antes, un número en rojo era motivo de alarma y escándalo. Ahora, maravillas del marketing político, nos venden el “déficit con la gente adentro”. Una frase poética, hermosa, casi para llorar de la emoción. El único inconveniente es contable: el déficit no deja de ser un agujero financiero porque le agregues un adjetivo sentimental.
Usar a la gente como escudo para no rendir cuentas es una jugada vieja. Si las cuentas están en rojo “por el vecino”, con más razón exigimos respuestas: ¿En qué se gastó? ¿Cuáles fueron las prioridades? ¿Cómo van a sostener financieramente semejante fiesta?
La inflación nacional es real, pero no puede ser el comodín automático para justificar cualquier descalabro municipal. Si ayer exigían transparencia, hoy se mide con la misma vara. La vara no puede subir para los rivales y bajar para los amigos.
Gobernar nunca fue fácil, Griselda. Lo verdaderamente fácil es encontrar una excusa distinta para el mismo fracaso cuando cambia el color político del despacho. ¡Dejen de mentirle a los vecinos!
𝙾𝚀𝚂 | 𝚅𝚎𝚌𝚒𝚗𝚘𝚜 𝚚𝚞𝚎 𝚗𝚘 𝚌𝚘𝚖𝚙𝚛𝚊𝚗 𝚛𝚎𝚕𝚊𝚝𝚘𝚜.