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Olavarría quiere saber

Concejales de escritorio: la comodidad de mirar para otro lado.

April 10, 2026

Hay algo que ya no se puede disimular más: el Concejo Deliberante se transformó en una oficina con Wi-Fi, café y cero reacción. Una especie de coworking político donde lo único que no circula es la gestión.

Mientras la ciudad se deteriora, los problemas se acumulan y la gente hace malabares para llegar a fin de mes, nuestros concejales parecen estar en otra frecuencia. O peor: en otra prioridad.

Porque si algo queda claro es esto:

discuten más su futuro político que el presente de los vecinos.

Se los ve activos, sí… pero en internas, en especulaciones, en rosca fina por cargos que todavía ni existen. Un entusiasmo admirable, lástima que no aparece cuando hay que plantarse frente a los problemas reales.

Pero hay algo todavía más grave, más concreto, más cotidiano:

no atienden a los vecinos.

Vecinos que recurren a ustedes y no obtienen respuesta.

Vecinos que los invitan a reuniones… y ustedes directamente no van. Ni siquiera avisan.

¿Así piensan representar a alguien?

Da la sensación de que creen que la vida del olavarriense se resuelve con un archivo de Excel bien armado o con algún discurso más o menos prolijo en un medio. Como si la realidad entrara en una planilla o se acomodara con un par de frases… Y no.

La realidad está en la calle. En los barrios. En las localidades. Lugares donde hace rato que nadie aparece.

De hecho, desde que Silvio Soldán dejó el Concejo y se fue a Coopelectric, nadie volvió a caminar Olavarría en serio. Mucho menos las localidades.

Una lástima.

Y acá viene lo incómodo: tienen la situación servida en bandeja.

El oficialismo hace todo lo posible para que haya material de sobra. Decisiones cuestionables, falta de rumbo, errores que se repiten. Y sin embargo… nada. Ni reacción, ni presión, ni presencia.

Silencio. Escritorio. Mate.

Mientras tanto, siguen jugando a la política de laboratorio.

Siguen queriendo jubilar al jefe.

Siguen actuando como si fueran algo que, a esta altura, está claro que no son… ni van a ser.

¿En serio ese es el rol que eligieron?

Porque la función no es calentar la silla ni acumular reuniones sin impacto. La función es representar, incomodar cuando hace falta, marcar errores y empujar soluciones.

Pero claro, para eso hay que moverse. Hay que salir. Hay que exponerse.

Y parece que eso incomoda más que la propia realidad de la ciudad.

Así que una sugerencia simple, casi básica:

dejen de actuar como concejales de escritorio y empiecen a laburar como representantes.

Porque oportunidades no faltan.

Lo que falta es decisión.

𝙾𝚀𝚂 | 𝚅𝚎𝚌𝚒𝚗𝚘𝚜 𝚚𝚞𝚎 𝚗𝚘 𝚌𝚘𝚖𝚙𝚛𝚊𝚗 𝚛𝚎𝚕𝚊𝚝𝚘𝚜.

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