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Olavarría quiere saber

Hay algo que en Olavarría ya no sorprende, pero debería.

April 14, 2026

Otra vez, quienes tienen que analizar la rendición de cuentas se encuentran trabajando a ciegas. No por falta de voluntad, sino por falta de acceso. Porque una parte clave del sistema RAFAM —sí, ese del que salen los números reales— hoy no está disponible para los concejales.

Y así es bastante difícil.

El año pasado fueron archivos que no estaban impresos. Este año, directamente, sectores del sistema a los que no se puede entrar. Siempre hay un “detalle técnico”, un “inconveniente”, una “limitación”. Siempre justo en el momento en que hay que mirar los números finos.

DEMASIADA CASUALIDAD PARA SER CASUALIDAD.

Esta vez no hay lugar para medias tintas: la oposición tiene razón. No se puede analizar seriamente una rendición si te muestran solo una parte. No se puede controlar lo que no te dejan ver. Y no se puede cumplir con la responsabilidad institucional si te sacan las herramientas básicas.

Después, claro, aparecen los discursos de transparencia. Las palabras lindas. Las explicaciones largas. Pero cuando llega el momento de abrir los datos de verdad, empiezan los problemas.

Entendemos que explicar un déficit de estas dimensiones no debe ser sencillo. Ordenar lo que no cierra requiere creatividad. Pero cerrar los accesos no ordena nada. Solo agrega sospechas.

Porque hay algo que es simple: LAS TRABAS NO CAMBIAN LOS NÚMEROS. NO MAQUILLAN LOS RESULTADOS. NO CORRIGEN LA RENDICIÓN.

Solo dejan en evidencia que hay algo que no quieren que se mire demasiado.

Y mientras tanto, los concejales tienen que arreglarse como pueden.

Después nos hablan de institucionalidad.

𝙾𝚀𝚂 | 𝚅𝚎𝚌𝚒𝚗𝚘𝚜 𝚚𝚞𝚎 𝚗𝚘 𝚌𝚘𝚖𝚙𝚛𝚊𝚗 𝚛𝚎𝚕𝚊𝚝𝚘𝚜.

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