Ex Director de Recursos Humanos y actual subsecretario de Planificación y RRHH.
Un personaje que, según sus detractores, hizo del despacho oficial una suerte de sucursal de la obediencia política.
Su currículum no parece precisamente el de un tecnócrata de Harvard: secundario de Plan FINES y experiencia laboral vinculada a AMMA (Asociación Mutual de Meretrices Argentinas). Nada más. Y nada menos!.
Pero hay talentos que no figuran en los títulos. Herrera tiene uno particularmente desarrollado: saber cuándo asentir, cuándo sonreír y cuándo ejecutar.
Durante años construyó una imagen de muchache buene, militante de la justicia social y defensor de los derechos de los trabajadores. El problema es que, para muchos empleados municipales que debieron tratarlo la experiencia fue bastante menos romántica.
Porque una cosa es hablar de derechos. Y otra muy distinta es tener que comunicarlos cuando vienen en forma de garrotazo.
En los pasillos municipales lo describen como el brazo ejecutor de decisiones políticas que otros prefieren no firmar con demasiada alegría. Y allí aparece su relación de obediencia política con Mercedes Landívar, alias “Griselda Blanco”, y con César Valichanti.
¿Obsecuencia? Sin dudas, dicen quienes lo conocen. ¿Gratitud? También circulan versiones.
OQS, por respeto —ese que algunos parecen administrar con criterio selectivo—, no va a inventar explicaciones sobre supuestos favores ni atribuirles contenido que no puede probar. Pero los conoce. Y muy bien!.
Pero tampoco vamos a ignorar las preguntas que circulan.
Herrera llegó en una bicicleta sin frenos y con harapos que ni Cáritas se animaría a donar. Poco después se movía en moto. Y a menos de seis meses en un buen auto. Recientemente habría escriturado un lote en un country en Avda. Ituzaingó Sur. Sobre otros progresos personales también circulan comentarios. OQS no los convertirá en hechos sin documentación.
Lo que sí está documentado es otra cosa: su recorrido dentro de la estructura municipal y las decisiones que, según numerosos trabajadores, le tocó ejecutar.
Y ahí está la verdadera cuestión. Porque nadie debería confundirse: poner cara de bueno no convierte automáticamente a nadie en buena persona.
Tampoco un cargo público transforma la obediencia en virtud.
Y mucho menos convierte el maltrato al trabajador en justicia social.
Dicen que existen audios de reuniones con empleados. Dicen que algunos trabajadores habrían registrado conversaciones en las que se comunicaban determinadas decisiones. Incluso se menciona la presencia de una colaboradora conocida como “Yiya”.
OQS está intentando verificar esas versiones y, si existen registros que puedan ser comprobados y difundidos legalmente, habrá que escucharlos.
Porque las palabras tienen una costumbre bastante incómoda: quedan.
Mientras tanto, quizá Herrera debería recordar un viejo principio que suele llegar tarde, pero llega: “El que siembra vientos, cosecha tempestades.”
Y otra verdad todavía más sencilla: todo lo que sube, alguna vez baja.
El poder pasa. Los cargos terminan.
Y los trabajadores tienen memoria. Demasiada
Por eso, Alex, disfrutá mientras dure. Porque quizá la verdadera cosecha no sea la que llega cuando uno está arriba. Es la que aparece cuando ya no tiene poder para esconderla.