
Solo que vienen de mones cazón…
Hay anuncios que tienen algo mágico: logran transformar una compra en producción, un vivero en una fábrica y una gestión que recién llega en protagonista de una historia que, aparentemente, ya estaba escrita.
La gestión municipal salió a contar con entusiasmo que el vivero municipal “se reactivó” y que comenzará la entrega de plantas a los vecinos. Una noticia que, en principio, merece aplausos. Más árboles, más verde y más plantas siempre son una buena noticia.

El pequeño detalle es que, según la información que maneja OQS, buena parte de esas plantas no serían producto de la producción del vivero municipal, sino que habrían sido adquiridas en Mones Cazón para luego ser presentadas como producción local.
Y ahí aparece la magia de la comunicación oficial: lo que entra por un camión puede terminar saliendo por una foto como si hubiera nacido en el vivero.
La pregunta, entonces, es bastante sencilla: ¿se reactivó realmente el vivero o se reactivó la estrategia de marketing?
Porque si las plantas fueron compradas afuera, no hay problema en decirlo. Comprar plantas para entregar a los vecinos no es ningún delito ni debería ser motivo de vergüenza. Lo curioso sería contar que fueron producidas localmente cuando, en realidad, llegaron desde otro lugar.
Sería algo así como comprar una torta en la panadería, ponerle una velita en la cocina y después anunciar que la familia “reactivó la pastelería”.
Desde OQS aseguran tener información sobre el origen de esas plantas. Si la gestión tiene otra versión, sería interesante que muestre los números: qué produjo el vivero, cuánto produjo, qué especies, cuándo fueron sembradas y cuántas de las que se entregarán efectivamente salieron de allí.
Porque en tiempos donde las fotos parecen tener más presupuesto que las plantas, la mejor manera de despejar dudas es bastante sencilla: mostrar.
Mientras tanto, el vivero vuelve a aparecer como protagonista.
Ahora habrá que ver si lo que florece es la producción municipal…
o solamente el relato.
𝙾𝚀𝚂 | 𝚅𝚎𝚌𝚒𝚗𝚘𝚜 𝚚𝚞𝚎 𝚗𝚘 𝚌𝚘𝚖𝚙𝚛𝚊𝚗 𝚛𝚎𝚕𝚊𝚝𝚘𝚜.