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Olavarría quiere saber

Como siempre, te decimos la verdad, no mentimos.

September 1, 2026

Y, cuando aparecen los hechos, también aparecen las explicaciones. A veces, incluso, aparecen los famosos “protocolos”.

Desde esta página habíamos advertido que existían situaciones denunciadas como acoso en la Dirección de Control Urbano y que el director de la dependencia estaba señalado como protagonista de esos episodios. También habíamos contado que la trabajadora damnificada no habría podido realizar la denuncia como correspondía y que, desde el Ejecutivo, se buscaba evitar que el tema escalara.

Ahora, desde la gestión salieron a desmentir y aseguraron que se contempló la aplicación del protocolo correspondiente y el apartamiento del director.

Perfecto. Pero acá aparece un pequeño detalle: ¿qué protocolo aplicaron?

Porque si efectivamente se activaron los mecanismos correspondientes, sería interesante saber cuáles fueron.

¿Se permitió que la trabajadora realizara la denuncia penal? ¿Se dispuso el apartamiento preventivo del funcionario señalado mientras se investiga? ¿Se tomó alguna medida para proteger a la persona que habría denunciado la situación?

Son preguntas bastante simples. Y, sobre todo, necesarias.

Porque mientras desde la política se habla permanentemente de derechos, perspectiva de género, empoderamiento y protección de las mujeres, cuando una trabajadora denuncia una situación delicada dentro del propio Estado parece que el discurso empieza a caminar por una vereda y las decisiones por otra.

Y hay algo más que merece una explicación.

¿Cuál es el criterio que utiliza el Municipio frente a este tipo de denuncias?

¿El protocolo funciona de la misma manera para todos?. ¿Se actúa igual cuando la persona señalada es un trabajador que cuando ocupa un cargo jerárquico?

Porque si existe un protocolo, debería aplicarse para todos por igual. No debería depender del apellido, del cargo ni del despacho que ocupe la persona involucrada.

Y la pregunta no termina ahí.

También queda flotando el antecedente de lo ocurrido en la Subsecretaría de Cultura al comienzo de la actual gestión, donde también se habrían denunciado situaciones vinculadas con funcionarios y trabajadores.

¿Estamos ante hechos aislados o ante una manera recurrente de manejar conflictos dentro del Municipio?

Porque si estas situaciones se repiten con tanta frecuencia que terminan pareciendo normales, entonces el problema ya no es solamente qué ocurrió en cada caso.

El problema es qué hace el Estado cuando ocurre.

Y, fundamentalmente, qué lugar ocupa la persona que denuncia cuando el denunciado tiene poder, cargo y despacho.

Las explicaciones oficiales podrán tranquilizar a algunos. A nosotros, por ahora, nos dejan más preguntas que respuestas.

Y una de ellas es bastante incómoda:

Si el protocolo realmente se aplicó, ¿por qué no cuentan exactamente qué hicieron? Porque hablar de protocolos es fácil.

Lo difícil es demostrar que se aplicaron.

𝙾𝚀𝚂 | 𝚅𝚎𝚌𝚒𝚗𝚘𝚜 𝚚𝚞𝚎 𝚗𝚘 𝚌𝚘𝚖𝚙𝚛𝚊𝚗 𝚛𝚎𝚕𝚊𝚝𝚘𝚜.