Skip to content
Olavarría quiere saber

QUERIDÍSIMO STUPPIA

January 31, 2026
>> Sindicalista de La Cámpora, no de los trabajadores municipales

Te escuchamos quejarte, Stuppia. Con Claudita Bailbao, ex candidata con José Eseverri, armando ese acting de indignación tardía. Y lo único que se escuchó fue eso: defenderte. No a los trabajadores. A vos.

Mientras tanto, un grupo de municipales fue al Concejo de Delirantes a pedir auxilio por los sueldos miserables que vos mismo ayudaste a cerrar. Sueldos de hambre. Sueldos de burla. Sueldos que no alcanzan ni para llegar al 15 del mes.

¿A dónde te pensás que van a ir a reclamar?

¿Al Municipio? No los escucha nadie. Y si insisten, arranca la persecución laboral.
¿Al oficialismo? Es como hablarle a una pared recién pintada.
¿Al PRO? Están demasiado ocupados buscándose un cargo para 2027.
¿A La Libertad Avanza? No saben más de gestión municipal que cualquier laburante del sector privado.

Por descarte, fueron a los radicales.
¿Y por eso te quejás?

¿Sabías que los trabajadores municipales se quejan desde enero de 2024?
¿Sabías que incluso muchos de los que hoy se quejan votaron a la Campora?
¿Sabías que no te quieren y que están esperando que te jubiles?

Porque se habla, Stuppia. Mucho.
Se habla de un reemplazo.
Se habla de que ya no los representás.
Ni vos ni tu gente.

También se habla de cómo le diste la espalda a Silvina Luna (Mari Luna), tu mano derecha de años, cuando apareció La Cámpora. Hoy trabaja escondida, tratando de que la Dirección de Persecución camporista la deje laburar tranquila.

¿Y tus fieles?
Dos de ellos con causas judiciales.
La Cámpora empujando para sacarles los fueros sindicales, sumariarlos y echarlos.
Nadie dice que esté mal. Algo habrán hecho.
Pero vos, calladito.

¿Qué pasó con el Stuppia que incendiaba todo?
El que paraba el hospital.
El que cortaba la calle.
El que gritaba por un porcentaje más.
El que armaba escándalos por el tomógrafo, los turnos o cualquier excusa del día.

Claro, también hay que decirlo: lo hacía porque el gobierno de turno era tibio, flojo y le tenía miedo. Un gobierno sin carácter, que nunca se animó a ponerle un límite y prefirió entregar el hospital antes que bancarse un conflicto.

Así cualquiera se hace el bravo.

¿Qué pasó con ese tano que los trabajadores conocían y los vecinos padecíamos?
¿Aprendiste modales desde que llegó La Cámpora?
¿O ahora te tienen atado de pies y manos por los chanchullos que conocen y por eso no podés mover ni el dedo gordo del pie?

Hoy no representás al trabajador.
Representás al silencio.
A la conveniencia.
Al miedo.

Hacé un favor: seguí podando los pies, soltá el cargo y dejá que entre alguien a quien, de verdad, los trabajadores le importen.

𝙾𝚀𝚂 | 𝚅𝚎𝚌𝚒𝚗𝚘𝚜 𝚚𝚞𝚎 𝚗𝚘 𝚌𝚘𝚖𝚙𝚛𝚊𝚗 𝚛𝚎𝚕𝚊𝚝𝚘𝚜.


#Olavarría #Municipales #LaCampora #Sindicalismo #SueldosDeHambre #PersecuciónLaboral #NoNosCallamos