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Olavarría quiere saber

Se llamaba RUMOR… hasta que le pusieron CARGO.

August 5, 2026

Tal como habíamos contado, “Gaby Lion” fue nombrado subsecretario de Obras Públicas. En realidad, la noticia no es el nombramiento. La noticia es que alguien decidió ponerle nombre y cargo a una situación que, para buena parte de Olavarría, ya era más conocida que el estado de las calles.Porque, seamos sinceros, verlo recorrer obras, entrar y salir de dependencias y moverse con una autoridad que pocos discutían no era precisamente un ejercicio de discreción.

Porque, seamos sinceros, verlo recorrer obras, entrar y salir de dependencias y moverse con una autoridad que pocos discutían no era precisamente un ejercicio de discreción.

Había quienes todavía esperaban el nombramiento. Otros hacía rato que daban por hecho quién mandaba.

Por eso insistimos con algo que molesta a más de uno: cuando publicamos una información, no se apuren tanto a desmentirla. Esperen un poco. La realidad suele trabajar para nosotros.

Pero lo más entretenido no es el nombramiento. Lo verdaderamente fascinante es observar el campeonato olímpico de la doble vara.

¿Se acuerdan de los custodios de la moral republicana? Sí, esos mismos que se escandalizaban por el entonces concejal Frías y que parecían tener un detector de incompatibilidades de última generación. Los que daban clases de transparencia con una pasión digna de un seminario universitario.

Qué llamativo.

Ahora que el protagonista es otro, pareciera que el detector se quedó sin pilas. O, quizás, las pilas funcionan solamente cuando el apellido conviene.

Si la información pública disponible muestra que Lion había sido proveedor del Municipio antes de este nombramiento, el contraste político no deja de ser llamativo. Lo que antes parecía motivo suficiente para levantar banderas éticas, hoy apenas merece un discreto silencio.

No hace falta agregar demasiado. Los vecinos sacan sus propias conclusiones.

Porque hay una diferencia enorme entre tener principios… y tener principios que funcionan únicamente cuando sirven para pegarle al de enfrente.

Mientras tanto, nosotros seguiremos haciendo lo que hacemos desde el primer día: contar lo que vemos, publicar lo que podemos sostener y bancarnos el coro de los indignados de turno.

Después pasa lo de siempre.

Primero dicen que es mentira.

Después dicen que es una operación.

Más tarde dejan de hablar del tema.

Y finalmente terminan haciendo oficial aquello que juraban que nunca había existido.

Nosotros no vendemos relatos.

Solo tenemos paciencia para esperar que la realidad vuelva a llegar… aunque, una vez más, llega un poco tarde.