
Ahora defenderá a los consumidores…
Sí… Suyai. La militante todoterreno.
Esa que, según la historia política municipal reciente, supo encontrar siempre un lugar dentro de la estructura del poder. Pasó por distintas áreas, tuvo participación sindical y ahora, como quien completa una carrera administrativa con atajos, aparece con un nuevo destino.
Directora de Defensa del Consumidor.
Y acá aparece el verdadero problema.

No es Suyai. No es su simpatía, su antipatía ni su militancia… Es la idoneidad.
Porque para dirigir un área como Defensa del Consumidor no alcanza con saber abrir un expediente, recibir una denuncia o manejar una computadora.
Hay que conocer cómo trabaja un abogado.
Hay que entender normas, procedimientos, derechos, contratos, conciliaciones, intimaciones, actuaciones administrativas y toda la complejidad jurídica que aparece detrás de un reclamo de un consumidor.
Y, fundamentalmente, hay que tener la formación profesional que requiere una función de semejante responsabilidad.
Para conducir Defensa del Consumidor no debería alcanzar con ser administrativo.
Debería ser condición la preparación específica para el cargo.
Pero aparentemente el gobierno municipal tiene otro criterio.
PRIMERO LA FIDELIDAD. DESPUÉS VEMOS LA IDONEIDAD.
Y acá aparece una sospecha mucho más preocupante.
¿Se están quedando sin profesionales idóneos?
Porque si existen abogados, técnicos y profesionales con experiencia dentro y fuera de la Municipalidad, resulta difícil entender por qué un área que requiere conocimiento jurídico termina siendo conducida por una persona que no tiene esa formación profesional.
Salvo, claro, que el criterio de selección sea otro.
La fidelidad.
Ser leal.
Ser del círculo.
Ser de confianza.
Decir que sí.
Acompañar.
Militar.
Y así, de a poco, la administración empieza a quedarse sin algo bastante más importante que los militantes:
se queda sin profesionales dispuestos a ocupar cargos por mérito e idoneidad.
Porque los profesionales existen.
Lo que parece estar desapareciendo es la voluntad de ponerlos donde corresponde.
¿QUÉ PASÓ CON LA IDONEIDAD?
Durante años nos dijeron que había que transformar la Municipalidad.
Que había que terminar con los viejos vicios.
Que los cargos debían ser ocupados por personas capaces.
Que la política debía dejar de ser una agencia de colocaciones.
Pero después llega el momento de designar.
Y aparece la vieja receta de siempre:
“Es de confianza.”
¿Y la preparación?
“Bueno…”
¿La experiencia específica?
“Ya aprenderá.”
¿La formación profesional?
“Pero es muy militante.”
Y así terminamos con una paradoja digna de la política argentina:
un área que debe defender jurídicamente a los consumidores puede terminar dirigida por alguien elegido políticamente antes que profesionalmente.
Porque parece que para este gobierno hay algo que pesa más que un título, más que la experiencia y más que la capacidad:
la obediencia.
Y MIENTRAS TANTO, LOS QUE SABEN…
Hay otro dato que tampoco debería pasar inadvertido.
Jorge Garaiz venía desempeñándose al frente del área y aparece públicamente vinculado durante años a la Defensa del Consumidor.
En junio de 2026, incluso figura firmando como Director de Defensa del Consumidor y Relaciones Vecinales una resolución mediante la cual se aplicó una multa a la Cooperativa Eléctrica de Olavarría por infracciones a la legislación de defensa del consumidor.
Es decir, experiencia había.
Conocimiento del área había.
Un profesional que conocía el funcionamiento del organismo, también.
Entonces la pregunta vuelve a ser inevitable:
¿Por qué cambiar experiencia e idoneidad por una designación política?
Que expliquen.
Porque cuando se reemplaza a un profesional con experiencia por alguien sin la formación específica para el cargo, el problema ya no es personal.
Es institucional.
EL PROBLEMA NO ES SUYAI
Suyai no inventó el sistema.
Suyai no firma los decretos.
Suyai no decide las designaciones.
La responsabilidad es de quienes gobiernan.
Y si quienes gobiernan creen que un administrativo puede conducir un área que requiere conocimientos jurídicos especializados, entonces deberían explicar públicamente cuáles fueron los antecedentes que justificaron la elección.
Porque si la respuesta es que tiene experiencia suficiente, que la muestren.
Si tiene formación jurídica, que la publiquen.
Si cumple con los requisitos del cargo, que los conozcamos.
Y si no los cumple…
Entonces habrá que preguntar algo todavía más incómodo:
¿qué pesa más en esta Municipalidad: el título o la camiseta?
Porque si para ocupar un cargo de responsabilidad alcanza con ser fiel al poder, estamos frente a un problema mucho más grande que Suyai.
Estamos frente a un gobierno que, aparentemente, se está quedando sin profesionales militantes idóneos para poner al frente de sus áreas.
Y cuando faltan profesionales…
aparecen los militantes.
Y cuando falta idoneidad…
aparece la obediencia.
Y cuando la obediencia se convierte en requisito más importante que la capacidad, el Estado deja de buscar a los mejores para cada función.
Empieza a buscar a los más fieles.
Y eso, para una Municipalidad que administra recursos de todos los vecinos, no es un detalle.
Es una decisión política.
Defensa del Consumidor debería defender a los consumidores.
Y los funcionarios deberían defender la idoneidad.
Porque una cosa es militar para un gobierno.
Y otra muy distinta es estar preparado para gobernar.
𝙾𝚀𝚂 | 𝚅𝚎𝚌𝚒𝚗𝚘𝚜 𝚚𝚞𝚎 𝚗𝚘 𝚌𝚘𝚖𝚙𝚛𝚊𝚗 𝚛𝚎𝚕𝚊𝚝𝚘𝚜.