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Olavarría quiere saber

La “división palermo” de olavarría

September 13, 2026

Misión: recaudar!

Hay una frase que se volvió políticamente correcta para contar una escena bastante menos elegante: “intercambio de disparos”.

Traducción al criollo: se cagaron a tiros.

Y mientras los delincuentes andan con armas de verdad, en Olavarría seguimos jugando a la “División Palermo”, esa suerte de fuerza municipal que hace de todo un poco y, aparentemente, también de policía.

El problema es que un empleado municipal no se convierte en policía porque le pongamos un chaleco, lo subamos a un patrullero y lo mandemos a hacer controles.

La capacitación no viene incluida con el uniforme.

Y tampoco estaría mal preguntarse qué ocurriría si, en uno de esos operativos, aparece un delincuente armado y la situación pasa de una multa de tránsito a una balacera.

Porque ahí ya no hablamos de conos, actas ni infracciones… Hablamos de vidas.

Además, sería importante que las autoridades expliquen bajo qué régimen trabajan esos agentes municipales. Según trascendió, cumplen jornadas de 48 horas con turnos rotativos. Un esquema así también debería ser informado con claridad, especialmente si se pretende que intervengan en tareas vinculadas con la seguridad y el control en la vía pública. Porque no es un dato menor saber cuántas horas trabajan, cómo se organizan los descansos y en qué condiciones cumplen funciones.

Y si un trabajador municipal termina herido, o algo peor ocurre, seguramente aparecerán abogados, demandas y eventualmente juicios.

¿Y quién paga?

El Municipio.

¿Y de dónde sale la plata del Municipio?

Del bolsillo de los vecinos.

Es decir: el vecino paga las tasas, paga las multas y, llegado el caso, también podría terminar pagando las consecuencias de una estructura cuya verdadera función nadie termina de explicar.

Entonces aparecen algunas preguntas bastante simples.

Si existe la Policía Bonaerense, ¿por qué necesitamos una policía municipal de hecho?

Si la función es prevenir delitos, ¿qué capacitación tienen?

Si no están armados, ¿qué pueden hacer frente a un delincuente armado?

Y si están armados —o eventualmente lo estuvieran—, ¿quién garantiza que tengan la preparación necesaria?

Porque una cosa es controlar que no estacionemos donde no debemos.

Otra muy distinta es meterse en una persecución.

Y ahí aparece la pregunta que nadie parece querer contestar:

¿SEGURIDAD O RECAUDACIÓN?

Porque cuando la brigada controla tránsito, labra infracciones y genera multas, resulta difícil no preguntarse si estamos frente a una política de seguridad o frente a una nueva caja municipal.

Tal vez el objetivo sea que el vecino se sienta protegido.

Tal vez sea cubrir tareas que deberían corresponder a la Policía Bonaerense.

Tal vez sea simplemente tener más controles.

O tal vez —y acá aparece la sospecha que debería despejarse con transparencia— se esté construyendo otra estructura de empleo municipal.

Porque en Olavarría siempre puede aparecer un nuevo sector donde pedir el pase.

Lo que no puede aparecer es un nuevo sector donde el costo de equivocarse lo termine pagando el vecino.

Así que, autoridades municipales, una pregunta:

¿Para qué se creó realmente la “División Palermo” de Olavarría?

Porque si la respuesta es seguridad, queremos seguridad.

Si es tránsito, queremos tránsito.

Si es recaudación, que lo digan.

Y si es empleo municipal, por lo menos que no nos vendan el paquete como si mañana fueran a salir a patrullar Gotham.

𝙾𝚀𝚂 | 𝚅𝚎𝚌𝚒𝚗𝚘𝚜 𝚚𝚞𝚎 𝚗𝚘 𝚌𝚘𝚖𝚙𝚛𝚊𝚗 𝚛𝚎𝚕𝚊𝚝𝚘𝚜.